lunes, 15 de octubre de 2012

Los zombis en una ácida versión animada

The Goon y Franky a la espera de la cinta animada.
Los zombis son uno de nuestros personajes favoritos en el cine de terror y la comedia negra. Es más, podríamos hacer una lista de nunca acabar con las películas que se han hecho sobre un tema que tiene a grandes realizadores como George Romero, pero esta vez nos detenemos en el comic The Goon creado por Eric Powell. 

La historieta fue publicada por vez primera en 1998, aunque fue recién entre 2002 y 2003 que Powell tuvo la oportunidad de presentarla en la calidad que deseaba a través del sello Dark Horse Comics. El éxito fue inmediato por su depurado estilo gráfico y la capacidad de Powell para darle una vuelta de tuerca singular a la temática de los zombis, vampiros y demás seres de ultratumba. 

En el 2010, David Fincher (The Social Network, Fight Club) se animó a producir un video promocional y está a la búsqueda de financiamiento para la cinta animada. Sin embargo, el tema quedó estancado, aunque hace poco, Fincher ha vuelto a retomar la idea en busca de mayor suerte. Por lo que se puede ver en este adelanto, toda la rudeza y el ácido sentido del humor del cómic se mantienen. ¡Que vivan los zombis!




Lo mejor de Star Wars: las series animadas

La serie animada (2003-2005) es de lo mejor de Star Wars.
Hace un tiempo comentamos que entre lo mejor de Star Wars, si dejamos de lado la trilogía original, están los cinematics de los videojuegos. Lo mismo decimos ahora de la serie Star Wars: Las guerras clon (Star Wars: Clone Wars, 2003–2005) que se ubicó irónicamente entre las aburridas y decepcionantes El ataque de los clones (Attack of the Clones, 2002) y La venganza de los Sith (Revenge of the Sith, 2005). 


Igual de meritorio es el largometraje Star Wars: The Clone Wars (2008) e incluso la serie del mismo nombre que ya va por su quinta temporada. 

The Clone Wars es superior en historia, personajes y acción.
Hay más historia, personajes mejor elaborados y más drama en cualquiera de estas producciones que en la trilogía que se inició con La amenaza fantasma (The Phantom Menace, 1999). 
Por supuesto, la acción, las batallas y las peleas con los sables de luz no tienen comparación. Si aún no las has visto debes hacerlo. 





martes, 9 de octubre de 2012

Nuevas escenas de Prometheus

La escena del inicio que no se vio. El Ingeniero no estaba solo al sacrificarse.
De un tiempo a esta parte, el negocio del cine halló en las versiones en DVD y ahora Blue-ray, un nuevo atractivo: el de las escenas eliminadas, el de los finales alternativos y el de los llamados director’s cuts. Pero una cosa son los contenidos adicionales como las entrevistas, los detrás de cámaras, las motivaciones artísticas de los creadores de un filme o de los protagonistas, así como las imágenes, dibujos y el storyboard; y otra muy distinta el ofrecer todo aquello que quedó fuera no por una elección estética sino, simplemente, porque no se dio el máximo esfuerzo por lograr un producto definitivo.

El Ingeniero y Peter Weyland (Guy Pearce) tienen un diálogo que se cortó.
Es distinto conocer la versión de Blade Runner que quiso hacer realmente Ridley Scott; a tener que adquirir el Blue-ray de Prometheus (del mismo director)  para “entender” o hallar “un mayor significado” a esta película. Antes, las películas eran un todo, eran lo que veías en los minutos en que el proyector la reproducía. El director tenía que elegir las escenas en la sala de edición, tenía que componer su obra limitado por el tiempo, por el metraje, por las presiones de los productores y aun así, lograba darle sentido. No había segundas oportunidades y por eso era mayor el mérito.

Pero ahora es distinto, pues ¿para qué esforzarse o arriesgarse en un cinta, si al final siempre puedes vender “una nueva versión de la misma”? En algunos casos, como en Prometheus, el resultado es contraproducente. ¿Habría sido mejor la película si no se hubiesen retirado ciertas escenas? Difícil saberlo. Pero sí es censurable que los productores quieran “vendernos” dichas escenas como un valor agregado del DVD o del Blue-ray. Las entrevistas y el proceso creativo, bienvenido sea, pero ¿lo otro? Es como que a la sensación de haber visto una película solo regular, simple y hasta decepcionante, le tengamos que sumar el hecho de constatar que pagamos por una cinta mutilada y que, para ver una versión no digamos más ambiciosa pero sí más completa, debamos pagar otra vez.

Otra escena eliminada que pudo dar más sentido al personaje.
Como que es muy descarado y obvio el que nos quieran sacar más dinero ¿no? En fin, dejamos aquí algunas escenas de Prometheus que podrán verse en el DVD y el Blue-ray. Lo cierto es que la escena del inicio con el Ingeniero es más larga y cobra mayor sentido, de igual manera su diálogo en la nave y la escena final. Lo mismo sucede con otros personajes que adquieren un poco más de realce a la versión para el cine, en donde su única función era ser eliminados por el alienígena de turno. 









jueves, 4 de octubre de 2012

El Llanero Solitario cabalga de nuevo

Regresa el Llanero Solitario con Johnny Depp en el papel de Toro.
El productor Jerry Bruckheimer y el director Gore Verbinski fueron artífices de la saga de Piratas de Caribe, aquella que dio inicio con La maldición del Perla Negra (2003). Así que ambos están habituados a las películas de grandes presupuestos en las que combinan aventura y buenos efectos especiales con espectaculares y acrobáticas escenas de acción. Por eso no es de extrañar que Disney les haya encargado uno de los iconos más populares de las seriales norteamericanas: el Llanero Solitario (The Lone Ranger, 2013).

La acción está asegurada con el director Verbinski.
Y al igual que en Piratas del Caribe, ambos recurren a Johnny Depp para garantizar parte del atractivo de esta nueva película. En el papel de Toro (o Tonto en su versión original), el fiel compañero del jinete enmascarado, Depp tendrá un protagonismo central, dada ya su larga lista de personajes curiosos y extravagantes. Y es que el encargado de dar vida al Llanero Solitario es un actor más bien de perfil bajo: Armie Hammer, más conocido por hacer del príncipe en la reciente versión de Blanca Nieves con Julia Roberts (Mirror Mirror, 2012). 

A su vez, de Verbinski, por lo visto en Piratas del Caribe y en Rango (2011) –esa versión animada del western que gustó a la crítica pero sin acogida del público– podemos esperar una cinta con buenas escenas de acción, una colorida dirección artística e, imaginamos, un estilo narrativo como el de Piratas del Caribe.

La película se estrenará recién en julio del 2013. Mientras tanto, podemos ver este primer tráiler.


miércoles, 3 de octubre de 2012

La comedia boba

Will Ferrell nos trae otra comedia intrascendente y simplona.
Si hace poco hablamos de That's my boy (2012) de Adam Sandler, esta vez toca el turno de The Campaign (2012) con Will Ferrell. Al igual que Sandler, Ferrell ganó notoriedad en Saturday Night Live y sus personajes desde un inicio se caracterizaron por ser en extremo chirriantes, absurdos y extravagantes. Con esa misma idea saltó al cine en breves apariciones en cintas como Austin Powers (1997) o como protagonista en películas intrascendentes como Men Seeking Women (1997). Y al igual que otros integrantes de Saturday Night Live, llevó alguno de los personajes que creó en el show a la pantalla grande como en Night at the Roxbury (1998) con Chris Kattan. Y así le ha ido en todo este tiempo, como actor de reparto o como protagonista central con personajes más o menos soportables.

Zach Galifianakis (The Hangover) hace otra vez de tonto.
Y decimos soportable porque sus personajes, que son versiones y variantes de lo que hacía en Saturday Night Live, siempre destilan disfuerzos, gritos y absurdos que en muchos casos no dan risa. Si Adam Sandler puede a veces interpretar personajes en apariencia normales (solo en apariencia), no hay personaje de Ferrell que desde un inicio no sea parcial o totalmente absurdo. El problema es que está muy lejos de ser un Peter Sellers, y si bien ha salido airoso en películas serias como Melinda y Melinda (2004) y Stranger Than Fiction (2006), su sentido del humor con el paso de los años no ha evolucionado y tiene el mismo problema que el de Sandler: termina siendo bobalicón, infantil y aburrido.

Jason Sudeikis y Dylan McDermott (al fondo) hacen lo que pueden.
Eso sí, debemos reconocer que tiene sus fans. Tal vez una de sus cintas más rescatables sea Anchorman: The Legend of Ron Burgundy (El reportero, 2004) en donde Christina Applegate no se limita a ser una cara bonita y en donde un buen reparto de comediantes (Paul Rudd, Steve Carell, David Koechner, Fred Willard, Chris Parnell, Fred Armisen, entre otros) diluye los excesos a los que pueden llegar Ferrell. Old school (2003) fue otra cinta que le sirvió de trampolín, en parte gracias al director Todd Phillips, el mismo de The Hangover (2009). Sin ser gran cosa, Elf (2003) dirigida por Jon Favreau (Iron Man y Iron Man 2) es otra comedia en que sus disfuerzos son controlados, mientras que The other guys (2010) con Mark Wahlberg quedó a medias. Y paremos de contar.

John Lithgow y Dan Aykroyd son desaprovechados en este film.
En su más reciente película The Campaign (2012), interpreta a Cam Brady, un ridículo candidato a senador que se enfrenta a un inesperado rival, el ingenuo y torpe Marty Huggins a cargo de Zach Galifianakis (Marty Huggins). Lo que pudo ser una comedia divertida entre dos personajes que hacen todo por ganar la elección –ni siquiera pedíamos una inteligente sátira sobre la política norteamericana–, se convierte en una sucesión de escenas, algunas divertidas y otras de las más tontas, en que Will Ferrell vuelve a presentarnos uno de sus ya trillados y neuróticos personajes como en Kicking & Screaming (2005), Talladega Nights: The Ballad of Ricky Bobby (2006), Blades of Glory (2007), Semi-Pro (2008) o Land of the Lost (2009).

Brian Coxe, otro actor de peso, en un papel para cumplir.
Al igual que Adam Sandler, esta vez Ferrell recurre a actores de viejo cuño como John Lithgow y Dan Aykroyd, a los que desperdicia en intrascendentes personajes. Lo mismo sucede con Jason Sudeikis que hace lo que puede y solo Dylan McDermott, que interpreta a un oscuro asesor de imagen, llega a ser divertido. El final relamido y dulzón contrasta con algunas bromas subidas de tono a lo largo de la cinta y no hace sino darle un resultado aun más tonto al conjunto de la película. Al estilo Will Ferrell.


martes, 2 de octubre de 2012

El regreso de la vieja escuela

Una cinta para disfrutar entre explosiones, acción y viejos héroes.
The Expendables (2010) nos trajo a Sylvester Stallone (en el papel del mercenario Barney Ross) y a toda una pandilla de duros y añejos actores de acción en un intento por recrear mejores tiempo, sin tomarse muy en serio y apelando un poco a la nostalgia. 
Pero fue más la curiosidad de ver juntos a Stallone, Jason Statham, Jet Li y Dolph Lundgren y un par de forzudos más aunque no tan célebres como los anteriores. Y claro, el gancho de las brevísimas apariciones de Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger. El argumento era lo de menos y el tema eran estas glorias de acción pasadas. Sin embargo, y sin ser la gran cosa, la película logró sobrevivir al gusto de cierta parte del público (mas no de la crítica), pues resultó ser una cinta de acción al mejor estilo de los ochenta y de inicios de los noventa.  

¿Y qué nos trae The Expendables 2 (2012)? Pues una versión aun más ligera en su trama y con todos los tópicos de las viejas cintas de acción de hace unas tres décadas: los buenos son buenos, rudos e imbatibles; y los malos, pues lo son tanto que su única función es recibir su merecido. Y la verdad es que funciona.

Schwarzenegger, Stallone y Willis. ¿Se puede pedir más?
Aquí no vale buscar grandes argumentos, diálogos o actuaciones para algún premio. El asunto es divertirse y reírse con estos héroes que se enfrentan a cientos de tipos armados hasta los dientes, sin recibir un solo rasguño. Los diez minutos del inicio son una réplica de todas las cintas de acción desde Commando (1985), Delta Force (1986), la saga de Rambo y más. 


Luego de un entretenido y vertiginoso inicio para colmar de felicidad a los fans, empieza la historia, aparece Jean-Claude Van Damme en plan de malo (los años que han tenido que pasar para que por fin aparezca en una cinta con megaestrellas de acción), se añade algo de drama, y de allí en adelante es solo cuestión de ver cómo los buenos eliminan a los malvados sin pestañear mientras se dan tiempo para soltar un par de bromas entre balazos y explosiones. Porque eso sí, la acción es trepidante y colma hasta al más exigente en el género.

Stallone con una leyenda de acción. Chuck Norris se luce.
Porque Stallone y compañía saben su negocio y son los primeros en no tomarse en serio (aunque Dolph Lundgren ya parece una caricatura de sí mismo). Esta vez Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger se reivindican, pues aparecen los minutos que deben aparecer haciendo lo que mejor saben: soltar un chiste mientras descargan sus armas. Ni qué decir del buen Chuck Norris que se divierte tanto que elimina a los malos casi sin darse el trabajo de apuntar.

Van Damme en plan de malo y con su espectacular patada.
Seguro habrá quienes criticarán por todos los lados esta película, pero en nuestro caso nos divertimos en grande y fue genial ver a estos héroes inolvidables de nuestra niñez, adolescencia, juventud y adultez. Solo lamentamos que  Van Damme no haya tenido algún otro actor de la vieja guardia (digamos por ejemplo Steven Seagal) para que lo acompañara y equilibrara un poco el equipo de los malos.

Pero la cinta  no es solo para nostálgicos, porque las cinéfilos más jóvenes se divierten de lo lindo y aunque algunas referencias no las lleguen a entender (a Terminator, Total Recall, Hard to die, Delta Force y más), igual simpatizan con Stallone y compañía. Y es que  The Expendables 2  rescata esa esencia de las cintas antaño, en la que los buenos le daban una gran paliza a todo aquel que se lo merecía entre hiperexplosiones, frases rudas, buenos golpes y sonrisa mordaz. Qué más podemos pedir.


lunes, 1 de octubre de 2012

Ted: el oso cariñoso

Es el humor de Family Guy aunque en su versión menos cruda.
Seth MacFarlane es el creador de Padre de Familia (Family Guy, 1999) esa irreverente serie animada que en cierta forma le tomó la posta a los Simpsons (creada por Matt Groening) en cuanto a impostura, humor corrosivo y una mirada entre burlona y sarcástica de los iconos culturales y populares modernos. MacFarlane tomó todo ello y lo llevó a nuevos límites, al punto de llegar a lo sórdido y visceral. Pero lo rodeó a su vez de una parafernalia de estilo hollywoodense, y no tiene reparos en tomar de aquí y allá referencias desde el cine y la televisión hasta los tabúes sociales para burlarse de la política norteamericana, bromear con el sexo en todas sus formas, tocar el racismo, todo tipo de prejuicios y más.

 Así, el casi insoportable Peter Griffin (a diferencia del buen Homero que al final tiene algo de corazón) y su familia pueden enredarse en un juego de palabras y referencias al estilo de Saturday Night Live en donde ruedan todas las cabezas posibles (incluso literalmente) o verse en una escena sacada de algún clásico del cine norteamericano.
Pues bien, ahora MacFarlane se animó por el cine y nos entrega su primera cinta: Ted (2012). ¿De qué trata? Pues de un irreverente oso de peluche que es el fiel amigo de John Bennett (Mark Wahlberg), un tipo maduro que debe elegir entre avanzar en su vida o seguir de manera disipada y aparentemente feliz. Para quienes vimos el tráiler, y todo el manejo publicitario con la etiqueta de cinta para mayores de 18 años, lo que imaginamos que se nos venía era el humor más adulto y el estilo más chocante de lo visto en Family Guy. Y fuimos preparados para eso.

Ted es una cinta menos irreverente de lo que prometía.
¿El resultado? Pues que se trata de una película que, a pesar de todas sus supuestas imposturas, es mucho más naif, o si lo prefieren, más apta para todos, de lo que parecía. Para quienes conocen la serie, Ted está más cerca de Stewie y sus correrías con Brian que de la malicia e ineptitud de Peter Griffin. Imaginen un capítulo con una de las aventuras de Stewie y Brian más bonachonas que hayan visto y olvídense de las versiones con más sangre, chocantes o crudas. Pero sigue siendo el humor de Seth MacFarlane. Se reconoce en los diálogos sarcásticos, en la actitud de algunos personajes, en las secuencias hilarantes, en las persecuciones y en la música escogida para cada secuencia. Y es que al final se trata de una cinta con un mensaje más bien positivo y en donde el desenfado del buen Ted es desde un inicio simpático a pesar de su lenguaje aparentemente soez (mucho menos de lo que imaginábamos) y que se termina diluyendo en una especia de versión navideña de Family Guy.

En general, MacFarlane dirige con solvencia y demuestra que puede hacer cualquier comedia ligera que se le venga en gana. Ted es de mucho mejor gusto y estilo que cualquiera de las últimas comedias de Adam Sandler, Will Ferrell o Kevin James, e incluso, aunque la trama de fondo es realmente simple y hasta ingenua, está lejos de ese estilo bobalicón, primario y casi amateur de Sandler y compañía.

Reemplacen a Ted (el oso) por Stewie (Family Guy). ¿O no?
Los últimos 15 minutos son casi de un estilo que nos recuerda esas comedias de los ochenta que buscaban ser irreverentes pero que en el fondo tenían un final feliz. Eso sí, a lo largo de la película hay secuencias divertidas, de mucho humor y que funcionan. Digamos que es ver una cinta con algunas buenas escenas al estilo de Family Guy repartidas a lo largo de la misma. El acierto es haber incluido al personaje animado de Ted: es en estilo y actitud una versión de Stewie. Tal vez quienes buscaban una comedia más sórdida y sarcástica, y tal vez con una trama algo más desarrollada, se sentirán decepcionados; pero vamos, es MacFarlane y la premisa es reírse un rato.

Ted bien pudo catalogarse como para mayores de 14 años (hay un desnudo por ahí, pero bastante divertido y que para nada escandaliza). Nos parece que El dictador (The Dictator, 2012) de Sacha Baron Cohen es mucho más irreverente y grotesca; o mucho más cargada de obscenidades y humor adulto la insípida That's My Boy (2012) de Adam Sandler. Y tanto El dictador como That’s My Boy tenían restricción para mayores de 14 en nuestras salas locales.

Una recomendación: vean la versión original y no la doblada al español. Se pierde mucho al no escuchar la voz de Seth MacFarlane en cada broma que hace Ted.