lunes, 22 de julio de 2013

El regreso del Llanero Solitario

Regresa el Jinete Enmascarado en una cinta entretenida.
Vayamos al grano: El Llanero Solitario (The Lone Ranger, 2013) de Gore Verbinski (Piratas del Caribe, Rango) es una cinta entretenida que combina aventura y fantasía durante poco más de dos horas y media. Lo mejor es la recreación del Viejo Oeste, la fotografía y los escenarios, las caracterizaciones de los personajes y un relato que, si bien apuesta por un estilo ya conocido desde Piratas del Caribe, logra evitar el exceso manierista de la tercera y cuarta parte (Piratas del Caribe 2006 y 2007).

Es verdad que Johnny Depp (en el papel de Toro) tiene un protagonismo central (como sucedió con su personaje de Jack Sparrow en Piratas del Caribe), pero felizmente Verbinski no olvida la importancia del Llanero Solitario, interpretado por un correcto Armie Hammer (Mirror Mirror, The Social Network) y nos regala, sobre todo en los últimos minutos, la imagen del Jinete Enmascarado tal como la recordábamos: al galope sobre Silver y con el fondo musical de la Obertura de Guillermo Tell. En lo personal, El Llanero Solitario (The Lone Ranger, 2013) es una de las mejores cintas de entretenimiento en lo que va del año, Toro un personaje entrañable y el Llanero hace honor a nuestro héroe de la niñez.

La fotografía y la ambientación están entre lo mejor.
Verbinski tienen un mérito adicional: ama a sus personajes, a veces en exceso como en el caso del Toro de Johnny Depp (como fue con Jack Sparrow), pero sabe caracterizarlos y darles el espacio para quedar grabados en la retina del espectador. Es cierto que algunos son más logrados que otros y que pueden estar al límite de lo caricaturesco, como el malvado Butch Cavendish (William Fichtner), pero sabe recrearlos y elegir para cada uno actores que logran insuflarles vida y emoción.

Sin duda hay varios recursos narrativos y gags ya vistos en Piratas del Caribe, pero están a favor de la historia. Incluso se puede hacer paralelos, pero lo mejor es ir sin ideas previas. A Verbinski le basta mostrar, en los minutos finales, al Llanero Solitario con la Obertura de Guillermo Tell para emocionar a la platea, para alegrar a los espectadores jóvenes y para regresar a la niñez a los más adultos. Tan poderosa es esa imagen.

Dicho todo lo anterior y de reiterar que es una cinta que se puede disfrutar, hay algunas observaciones que esta vez no queremos dejar en el tintero (como hicimos con Man of Steel (2013): ¿el mejor Superman?) para tratar de ser objetivos. Eso sí, advertimos que hay un par de spoilers:

La dupla Toro-Llanero funciona en una cinta de tono familiar.
Esta es una película de Disney y de Gore Verbinski. Lo que quiere decir que hay que aceptarla tal cual. A cada escena de acción, surge algún gag o comentario gracioso que rompe el momento solemne o heroico. Cuestión de gustos. Verbinski tuvo todo (recursos, talento, reparto, efectos especiales) para hacer una cinta épica, un homenaje al western y a la serial de los cincuenta; hay escenas que son espectaculares e incluso una (la muerte de los rangers en la embocada) que, salvo por la ausencia de sangre, es tan ruda como los westerns de Clint Eastwood o el estilo de La pandilla salvaje (The wild bunch, 1969). Tal vez por eso en Estados Unidos se le dio calificación PG-13 (con advertencia para menores de 13 años). Pero en general estamos frente a una película familiar (aunque con escenas como el ingreso al cabaret o el personaje de Red Harrington con su pierna de marfil que no eran necesarios).

Destaca el buen reparto y la caracterización de los personajes.
La dupla Toro (Johnny Depp) y Llanero Solitario (Armie Hammer) funciona, pero lo cierto es que Toro hace de guía y mentor, al punto de que si bien Armie Hammer logra componer un Llanero Solitario creíble, está supeditado a la voz narrativa y a la presencia de Toro, que es el personaje con el que Verbinski realmente se deleita y al cual recurre una y otra vez para ir de la acción al humor, de la alegría a la nostalgia, de lo convencional a la pura fantasía. Esto al punto de que en el enfrentamiento final aparece más Toro, e incluso el interés amoroso del Llanero, Rebecca Reid (interpretado por Ruth Wilson), que el héroe en cuestión.

Es probable que todos estos elementos propios del estilo de Verbinski hayan complotado para que las críticas en Estados Unidos fuesen muy duras con la cinta. Y es que, como repetimos, Disney y Verbinski apuestan por un largometraje familiar en el que el Llanero Solitario pasa a ser un recuerdo en la voz de Toro. 

El imponente Viejo Oeste se descubre en varias escenas.
La cinta no escapa además a ese ánimo revisionista de las viejas seriales y la tradición hollywoodense: aquí los malos ya no son los indios ni los forajidos en sus diferentes variantes, sino la ambición del “hombre blanco” e incluso el emblemático regimiento de caballería, mensaje que imaginamos es más fácil de digerir para los críticos norteamericanos en una cinta como Danza con lobos (Dances with wolves, 1990) que en una clásica serial del Viejo Oeste.

El humor y los gags funcionan aunque restan heroicidad.
Es posible que a un héroe tan entrañable para la cultura norteamericana, sobre todo para la generación que creció con las viejas seriales, se le esperase en su versión más épica, en una revisión moderna pero también en un homenaje al western. 

Hay momentos en que simplemente queda sonreír ante los excesivos gags a cargo de Toro (Johnny Depp), cuando bien pudieron omitirse para no interrumpir la acción.

El héroe de nuestra niñez aparece al final. 
Tal vez Rango (2011), también de Gore Verbinski, esa cinta animada de extraordinarias calidad gráfica y caracterizaciones, con todo su humor y fantasía, nos devuelva mejor la imagen clásica del héroe del Viejo Oeste, pero hay una clave: en Rango hay solo un personaje central: Rango (cuya voz la pone, claro está, Johnny Depp). Y Rango es heroico y caricaturesco, dubitativo y valiente, torpe e ingenioso a la vez; y esas cualidades, en The Lone Ranger, se dividen entre Toro y el Llanero Solitario. Y en esa división Toro sale ganando, pues Verbinski se siente a sus anchas con él. 

Hay quienes critican la extensión del metraje y de algunas escenas que bien pudieron eliminarse. Es válido, pero ese, para bien y para mal, es el estilo de Verbinski.

Es probable que muchos esperasen una película diferente, pero lo cierto es que esta fórmula va con el gusto de Disney en cuanto a cintas para toda la familia. Para ser francos, si tenía que ser una cinta de Disney (tan venida a menos en creatividad y cada vez menos atrevida e innovadora), al menos Verbinski fue una buena elección.


lunes, 15 de julio de 2013

Pacific Rim: visualmente entretenida

Pacific Rim es una cinta para disfrutar en la gran pantalla.
De Guillermo del Toro tal vez lo mejor sea El laberinto del fauno (2006) por la fantasía y creatividad de un relato narrado con maestría y sentimiento. La historia y los personajes (fantásticos o humanos) tenían la suficiente fuerza para no perderse en medio de la estética y el estilo visual de la cinta. Y es que Del Toro disfruta tanto con sus mundos y criaturas fantásticas que a veces tiende a repetirse. Pero eso no desmerece su gran talento para  el terror (El espinazo del diablo, 2001) y el género fantástico: su versión de Blade (2002) es la mejor de la trilogía y con Hellboy (2004 y 2008) no solo lució su gran imaginación sino que demostró que es capaz de manejar cintas de mayor presupuesto. 

¿Y qué podemos decir de Titanes del Pacífico (Pacific Rim, 2013)? Pues que es una cinta entretenida, con muy buenas escenas de acción y en donde las batallas entre los robots y los monstruos invasores está entre lo mejor que hemos visto en lo que va de los últimos años. Del Toro nos regala secuencias de acción intensas que desbordan la pantalla y que pueden incluso quitar el aliento, pues está en su mundo: el enfrentamiento entre gigantescos monstruos y poderosos robots, en medio del trepidante mar o en una ciudad con claras referencias al anime. 


Las batallas entre los robots y los gigantescos monstruos quitan el aliento.

Pacific Rim es una cinta que merece ser vista en pantalla grande para disfrutarla al máximo. Los más pequeños saldrán alucinados, los jóvenes más que satisfechos y los adultos gozarán de una película que los tendrá entretenidos de principio a fin. Las escenas de acción son muy buenas y Del Toro sabe transmitir emoción en ellas al mejor estilo del anime: los robots por sus espectaculares batallas y los humanos que los comandan por sus reacciones dentro de ellos.


La acción se impone sobre personajes más bien básicos.
¿Hay algún reparo? Tal vez que el argumento es muy básico y replica todos los elementos del género (preferimos no mencionar ninguno para no echar a perder la cinta a quienes no la han visto). Todo gira alrededor de una idea sencilla: un grupo de valientes a bordo de robots que deben proteger a la humanidad de una gran amenaza. 
Pero esto no es malo por sí mismo: las cintas de género replican siempre elementos ya conocidos. El hecho está en que Del Toro simplifica todo esto al máximo (algunos diálogos incluso tienen una obvia función explicativa para resumir el argumento), lo que puede dejar la sensación de una cinta visualmente espectacular, pero algo floja en los personajes e incluso predecible. 

Lo repetimos: la acción y el entretenimiento están garantizados y de lejos es mucho mejor cinta que otras con elementos similares que hemos visto. Pero nos queda la sensación de una narración muy básica, incluso los personajes, debido en parte por la simplicidad de la historiaMás aún cuando no se tiene actores de peso que den solidez a los personajes. Por eso cuando aparece Ron Perlman (Hellboy) interpretando al contrabandista Hannibal Chau, un personaje secundario, la platea lo celebra al reconocerlo. Y es que destaca de inmediato por su graciosa y desenfadada caracterización (hay una escena luego de los créditos finales que tienen que ver).


Inspirada en el anime y las cintas japonesas del género Kaiju.
Es una lástima, por ejemplo, que la dupla que interpretan Max Martini y Robert Kazinsky (Herc y Chuck Hansen) no transmitan la empatía que sí genera Ron Perlman. Lo mismo sucede con el héroe Raleigh Becket (Charlie Hunnam) y otros caracteres. Es una apreciación personal: hay personajes como los tripulantes del robot japonés o los del robot ruso, que a pesar de salir apenas lo justo, es una lástima que no tengan mayor presencia. Es cierto: aquí lo central son los robots y el enfrentamiento con los terribles monstruos, y tal vez por ello la elección de un reparto sin grandes estrellas y una historia sin mayores complejidades.

Reconocemos que teníamos nuestras dudas antes de ver la película, pero la disfrutamos incluso a pesar de los reparos que hemos señalado. Quienes anhelan la versión con actores de Robotech, tienen en Del Toro una buena opción para dirigirla. Mientras tanto, podemos disfrutar de Pacific Rim.



lunes, 1 de julio de 2013

Man of Steel (2013): ¿el mejor Superman?

Man of Steel es un gran trabajo visual que logra contarnos una buena historia. 

Hace poco recogimos una serie de críticas en contra de Man of Steel (2013), un poco con el ánimo de conocer por qué eran tan radicales las opiniones sobre esta cinta (Man of steel: a favor y en contra). Pues bien, luego de mostrar nuestros reparos al uso excesivo de los efectos especiales que se da hoy en día por encima de la trama, y coincidir con un comentario sobre la falta de buenas historias en los blockbusters hollywoodenses, podemos compartir algunas ideas.

1. En nuestra humilde opinión, Man of Steel es una de las mejores cintas, no sabemos si de superhéroes, pero sí de entre las películas que toman como base un personaje de cómic para regalarnos una historia visualmente espectacular. En su estilo, está en el nivel del Batman de Christopher Nolan, por la forma como reinventa un personaje tan conocido por todos.

2. Dicen que no tiene alma ni vida. Todo lo contrario. No hay personaje más conocido, más lleno de supuestos, más restringido en sus posibilidades, más limitado para recrearse en una historia nueva y fresca, que Superman. Y sin embargo, la dupla Christopher Nolan y David S. Goyer han logrado contarnos una épica de poco más de dos horas y media muy bien armada.

3. Dicen que los flashback confunden; pero a nuestro gusto ha sido una forma muy inteligente de contarnos la vida de Clark Kent desde su niñez, sus conflictos y su humanidad a través de sus recuerdos y la interacción con sus padres adoptivos Jonathan Kent (Kevin Costner) y Diane Lane (Martha Kent). Son escenas precisas, emotivas y colocadas con acierto. Gracias a ello la historia central no pierde ritmo y avanza de forma paralela.

Russell Crowe da vida a un sólido y creíble Jor-El.
4. Dicen que la recreación visual de Krypton y la historia previa con Jor-El (Russell Crowe) parecen de ciencia-ficción. En lo personal, nos parece un inicio genial. Si un mérito tiene Zack Snyder (300, Watchmen, Sucker Punch) a pesar de todo lo que se le puede criticar, es ser uno de los pocos directores norteamericanos que no teme componer imágenes fantásticas a riesgo de ser llamado artificial y preciosista.  Zack Snyder plasma todo aquello que hemos visto en el anime, los videojuegos, el arte visual de la literatura fantástica y de ciencia-ficción, y en los cómics. Nos regala toda aquella explosión imaginativa que muchos hemos esperado del cine desde que los efectos especiales llegaron al nivel actual y se empezaron a buscar historias épicas en la literatura fantástica y el cómic.

5. Señalan que el resto de personajes es accesorio. Diablos ¿Estamos ante una película de superhéroes o ante un drama de Ingmar Bergman? Es una cinta de acción, un blockbuster, y a partir de allí debería ser analizada. A nuestro gusto, todos los personajes cumplen su parte. ¿Que son algo esquemáticos? Tal vez, pero estamos ante una cinta de acción en que los personajes están al servicio de ella.  

6. El gran reto de Snyder, Nolan y Goyer ha sido contar la historia que han compuesto en una sola cinta y salir bien parados en el intento. Es lo que Nolan no pudo lograr con The Dark Knight Rises (2012) que por momentos se le fue de las manos con vacíos y cierto apresuramiento narrativo.

7. Se dice que Henry Cavill (Clark Kent / Kal-El) no es más que un modelo andante y que Michael Shannon (General Zod) se lleva toda la intensidad dramática. Pues ni lo uno ni lo otro. Son personajes que se complementan, y si Cavill no muestra más es porque está supeditado a lo que es: una cinta de superhéroes, ese tipo de película en que de niños anhelábamos ver el gran enfrentamiento entre el bien y el mal.

Zod: buen personaje que sirve de contraste para Clark Kent.
8. Se dice que la batalla final es excesivamente larga y que tiene elementos similares a Transformers: Dark of the Moon (2011) y The Avengers (2012). Veamos: si hay una gran batalla en una ciudad ¿Cuán más diferente se puede hacer? Es verdad que comparte un elemento narrativo similar (no lo contaremos para no echar a perder la cinta a quien todavía no la ha visto), pero es injusto compararla con las otras dos películas mencionadas. Por supuesto, se pudo elegir otro escenario o reducir el nivel de acción, pero es Superman. Para cintas contenidas en que no hay espectacularidad, con el perdón de los fans, tienen toda la saga de X-Men (incluso la 1 y 2 a cargo de Bryan Singer, pero que se salvan por otros méritos). Man of Steel es más espectacular que Iron Man, Thor y Capitán América juntos. 

9. Es cierto que el enfrentamiento entre Superman y Zod puede ser excesivo para algunos espectadores y que tal vez algunos de esos minutos pudieron centrarse en una pausa entre los personajes, un momento de reflexión, de introspección que complementaran los flashback y recuerdos de Clark Kent. Pero por otro lado, lo repetimos: es Superman, y desde nuestro punto de vista, es la mejor secuencia de acción de superhéroes que hayamos visto de lejos. Mucho mejor, para quien escribe, que la The Avengers y de cualquier otra cinta de superhéroes, en lo que respecta a su espectacularidad y realismo.

Los flashbacks son un acierto para narrar el lado humano del héroe. 

10. El problema de Man of Steel es que se le quiere comparar con la cinta de Richard Donner. Pues bien, el Superman de 1978 es una película entrañable y Superman II (1980) pudo ser aun mejor de lo que fue si hubiesen permitido a Donner terminarla como él quería. Pero son dos estilos totalmente diferentes. El Superman con Christopher Reeve pertenece a nuestra niñez; el Man of Steel de Snyder pertenece a la generación adolescente de los videojuegos, de la intensidad visual, de las grandes superproducciones y los efectos especiales. Y aun así, Man of Steel  es una cinta decente y hecha con gusto. Está a años luz de esa lamentable saga llamada Transformers.

11. Es tan realista en muchos aspectos que escuchar mencionar la ciudad de Metrópolis suena ridículo.  Y eso explica las críticas a su "excesiva" violencia al “asumir” que de todas formas muchos “civiles” “mueren”. Al buen Superman le faltó lamentar esas muertes en un breve diálogo, seguro; aun cuando en más de una escena se le ve salvando la vida de uno u otro personaje. Si Man of Steel hubiese tenido el estilo más ligero, bonachón e infantil de The Avengers, es posible que nadie hubiese reparado en el hecho de tanta destrucción. Si surge ese reclamo es sin duda por el realismo de la cinta. Y para nuestro gusto, nos quedamos con ese realismo.

12. Solo tenemos un reparo: el final nos hace temer (aunque es bueno y deja contentos a los espectadores) que Man of Steel se convierta en Superman (el del cómic). No, por favor, que siga siendo el Man of Steel de Snyder, Nolan y Goyer. Es más, que no hagan Justice League, que no pretendan juntarlo con el resto de superhéroes de DC.


La acción es espectacular. De lo mejor que hemos visto.

Man of Steel es una cinta que, es cierto, pudo cambiar acción por algunos minutos para que los personajes se desarrollaran un poco más y para dar un respiro visual a los (viejos) espectadores (de los jóvenes estamos seguros han quedado complacidos en su mayoría). Puede incluso agotar y para algunos verla una vez es más que suficiente (mientras que The Avengers es más ligera).  

Sin embargo, quien escribe está agradecido de esos largos minutos de enfrentamientos y luchas, pues finalmente ha podido ver espectaculares escenas como siempre soñó. Si no hubiese segunda parte, ni siquiera nos daría pena, es más, nos alegraría. Man of Steel  por sí sola es una gran épica del personaje del cómic. No necesita segunda ni tercera parte. Bien puede quedar allí. 




viernes, 28 de junio de 2013

Los rostros de Shailene Woodley

Nos quedaremos sin ver a Shailene Woodley en Spider-Man.
Hacía tiempo que me rondaba la idea de escribir sobre Shailene Woodley (Los descendientes, 2011) a propósito de su elección para interpretar a Mary Jane Watson en The Amazing Spider-Man 2 (2014). Y digo solo que me rondaba, pues mi buen amigo Blue Citizen es el experto incondicional del héroe arácnido y porque en realidad no tenía más justificación para escribir sobre ella que la grata imagen que me había dejado en Los descendientes (The Descendants, 2011). Además, corría el riesgo de que Blue Citizen me devolviera el golpe por aquel post que escribí sobre una de sus musas: Emma Stone (Las miradas de Emma Stone), quien, oh paradoja, interpreta a Gwen Stacy, el otro interés amoroso de Peter Parker.

Pues bien, aquí estoy, tratando de salir bien parado y justificar este post. ¿Quién es Shailene Woodley? Pues una actriz mejor conocida en los lares norteamericanos por películas y series televisas como la relativamente exitosa O.C. (2003-2007) y hasta ahora en la serie Vida secreta de una adolescente (The secret life of the american teenager, 2008) donde interpreta a Amy Juergens. 

Un rostro de belleza más bien calma.
Pero fue en The Descendants, cinta del eficiente y reflexivo director Alexander Payne, donde mostró su capacidad para desenvolverse bien en un papel central y al lado de un actor famoso como George Clooney. Por supuesto, su registro fue el mismo: Woodley interpretó a una de las hijas adolescentes del personaje a cargo de George Clooney. 
Pero el estilo de la cinta: pausado, de emociones contenidas e intimista, permitió que la joven actriz mostrara una faceta más seria, sin perder por ello su naturalidad e imagen adolescente. Además, Woodley demostró que podía lucir muy bella y muy natural a la vez, sin parecer percatarse de ello. Simplemente su rostro pensativo me recordaba a aquellas actrices que podían componer una escena solo con el encanto de sus facciones (Blue Citizen, estás servido para vengarte).

¿Y cómo lo enlazamos esto con The Amazing Spider-Man 2? Pues iba a ser la oportunidad de Shailene Woodley para estar en una cinta taquillera y probar suerte para saltar de su relativa fama a nuevas oportunidades en la pantalla grande. Además, el reto era interpretar a la vivaz e intensa Mary Jane, un contraste interesante frente a su personaje de Alexandra King en The Descendants. A diferencia de Emma Stone (Crazy, Stupid, Love; Zombieland, Easy A), quien ya de por sí era una estrella antes de embarcase en el reboot de Spider-Man,  Woodley tenía mucho por ganar. 

Con George Clooney en The Descendants (2011) lo hizo bien.
Pero la suerte ha querido que su personaje haya sido descartado por el director Marc Webb (The Amazing Spider-Man, 2012) en la secuela que se está filmando, a pesar de haber anunciado su participación y haberse filtrado imágenes de la actriz en las escenas que grabó. Lo cual no es poca cosa.

¿La versión oficial? Una decisión creativa de Marc Webb: centrarse en la relación entre Peter Parker y Gwen Stacy. Además, se anunció que también se retomaría lo sucedido con los padres de Parker. Si a esto le sumamos que aparecerán Electro (Jamie Foxx) y The Rhino (Paul Giamatti) como los nuevos enemigos y que Dane DeHaan (Chronicle, 2012) interpretará a Harry Osborn, parecía que la inclusión de Mary Jane podía complicar la historia. Incluso se dice que Felicity Jones (Hysteria, 2011) interpretará a Black Cat. Sin duda son varios los personajes y nadie quiere repetir el error de Sam Raimi con Spider-Man 3 (2007).

¿La veremos pronto en otra faceta?
Pero por alguna razón no me creo del todo esta justificación. Y es que el retiro de Shailene Woodley es definitivo. No estará tampoco en la tercera parte, según se dice por “otros compromisos ya asumidos”. ¿Recuerdan lo sucedido con Eric Stoltz (Pulp Fiction, 1994) y su reemplazo por Michael J. Fox en Regreso al futuro (Back to the Future, 1985)? Pocos saben que Stuart Townsend (The League of Extraordinary Gentlemen, 2003) fue la primera opción para interpretar a Aragorn en El señor de los anillos (The Lord of the Rings, 2001) y no Viggo Mortensen. ¿El motivo para el cambio de protagonistas en ambos casos? Que ni Stoltz ni Townsend lograron calzar con la idea que, de sus respectivos personajes, tenían los directores. 

No es extraño el cambio de actores luego de haber empezado a filmarse una película, pero es más llamativo cuando es una cinta exitosa. Peor aun cuando se trata de la secuela de una producción millonaria donde la gran maquinaria de marketing anuncia nombres, promueve entrevistas y muestra al mundo a actores no tan célebres como Shailene Woodley. Y es que también es poco elegante decir que se retira a un actor (o actriz) porque "no se ajusta al personaje". Mejor argumentar “razones creativas” hasta que la marea baje.

Sarah Gadon. Una imagen más sensual.
Y es que la introducción de Mary Jane en The Amazing Spider-Man 2 con miras a que tome protagonismo en The Amazing Spider-Man 3 (2016) no era mala idea si se hacía con inteligencia. Es verdad que nos adentramos en la especulación, pero ya se anunció el nombre de Sarah Gadon (Cosmópolis, 2012) como posible reemplazo de Woodley para The Amazing Spider-Man 3. ¿Tan rápido? ¿O la veremos ya en esta segunda parte?

Lo cierto es que Shailene Woodley ha quedado fuera y habré de esperar alguna otra película para saber si nos llega a regalar otros rostros para el recuerdo. Debo reconocer que Sarah Gadon tiene una belleza diferente, más sensual y directa, que tal vez refleje el tipo de Mary Jane que Marc Webb busca plasmar. 


¿Se inclinará Webb por el estilo de "la chica de al lado" que usó Sam Raimi para su versión de Mary Jane a cargo de Kirsten Dunst; o se animará por una versión más cercana al cómic: una joven de impactante belleza y arrolladora personalidad aspirante a modelo? 

Para terminar, un spoiler que en realidad no lo es tanto: la nueva “razón” filtrada para el “retiro” del personaje de Mary Jane, es que en el guion de esta segunda parte está previsto la muerte de Gwen Stacy, pero también lo estaba el inicio amoroso entre Peter y Mary Jane. Para Webb era demasiado en una sola cinta. Ver para creer.



jueves, 13 de junio de 2013

Man of steel: a favor y en contra

Más allá de críticas, lo mejor es ir sin ideas previas.
Se estrenó Man of Steel (2013) y nos adelantamos con algunos apuntes que hemos podido recoger de la red. Hasta el momento, las críticas favorables en portales reconocidos giran en torno al 60%. Quienes están a favor celebran sobre todo las escenas de acción. 
Sin embargolo que hicimos fue reunir algunos comentarios que integran las críticas “negativas”. Y esto porque nos llamó la atención lo radical de los argumentos a favor y en contra.

Para los fans de Superman y las películas de superhéroes, advertimos que lo que sigue, al igual que los spoilers, puede echarles a perder la cinta. Pero si eres curioso y quieres conocer los reparos de algunos críticos sobre esta aventura de Zack Snyder (director), David S. Goyer (guionista) y Christopher Nolan (productor), entonces te puede interesar.

Como siempre decimos: al final, si una película llenó tus expectativas, es lo único que realmente importa. Las críticas son solo una referencia para disfrutar de diferentes puntos de vista y conocer los elementos que se analizan en una cinta. Dejamos los comentarios:

"Después de todo, este es otro producto de la gran industria de superhéroes. En parte es Thor, The Dark Knight y Transformers, cuando debió ser por completo Superman".
Josh Bell (Las Vegas Weekly)                                                                                    

"Esto es The Dark Superman, una recreación del legendario personaje de DC no como un superhéroe, sino como una figura de acción por computadora. Se deja de lado toda la humanidad de la historia para solo mostrar efectos especiales".
Brian Tallerico  (Hollywood Chicago)

A favor: el personaje del General Zod sería lo mejor.
"Las películas de Zack Snyder no son notables por su realismo emocional. Man of Steel tiene algunos efectos espectaculares, pero carece de alma. Es la cinta Superman Transformers”.
"Es claro que es un intento de Warner Brothers por tener un superhéroe que, junto con Batman, compita con The Avengers de Marvel. Pienso que Marvel tiene la partida ganada en la batalla de superhéroes porque buena parte de sus filmes tiene carisma, humor y la cuota de drama necesaria".
Bob Grimm (Tucson Weekly)

"Man of Steel no es una película con encanto, ni en la forma ni en el fondo. Es acerca de explosiones por doquier".
Richard von Busack (Metro Active)

"Siento algo de compasión por Snyder, un director con una inmensa ambición y habilidad técnica cuyo trabajo ha derivado en irregulares resultados con Sucker Punch, Watchmen, 300 y otras cintas. Snyder se ha encontrado en una situación imposible al tratar de lucir su estilo en un material que hace pensar en una versión light de Dark Knight. Es como si fuera un simple transcriptor o secretario de Nolan".
¿Una cinta sin alma? Habrá que verla.
"Da la sensación de que la idea para Man of Steel surgió de una tarde relajada entre Goyer y Nolan en que uno de ellos dijo: Hey, Superman...Superhombre, ¿acaso Nietzsche no escribió alguna vez acerca del Superhombre? Pues hagamos algo con eso".  
"Man of Steel luce un poco de esto y un poco de aquello, religión, filosofía, bla, bla, bla, y cuando la trama se pone algo densa, pues empiezan a volar y explotar cosas por doquier".
 Andrew O'Hehir (Salon.com)


 “La película se topa con las ya conocidas escenas de acción apocalípticas generadas por computadora. Pero Man of Steel no tiene el sentido del humor que alivie tanta catástrofe como sí ocurre en The Avengers y Star Trek into Darkness. El resultado solo sirve para confirmar cuán desconectado está el trabajo de Zack Snyder del mundo real”.
“Al final, Superman no luce siquiera cool. He aquí una idea: vístanlo con un traje negro y una máscara que termine en punta en los oídos. Denle una vida interior con grandes conflictos. Rodéenlo de edificios góticos... Hey, un momento, me parece familiar..."
Donald Clarke (Irish Times)

Algunos critican la cinta por ser demasiado seria.
“Nunca pensé que vería el nombre de Christopher Nolan relacionado con una cinta decepcionante. La recordada frase del Joker “¿Por qué tan serio?” no resulta en Man of Steel. No hay vida en esta cinta. Es tan oscura que no le da respiro a la audiencia. Con todo el sentimentalismo que pudo tener la versión setentera de Superman, era divertida de ver porque Superman se daba tiempo para rescatar a un gato de un árbol y para detener a delincuentes comunes. Hacía las cosas que un superhéroe hace. Y eran escenas que no tenían que ver con el relato principal. Los espectadores necesitamos un par de pausas como esas en una película de este tipo”.
“Al final, los fans mirarán atrás y considerarán esta cinta como un experimento fallido. No hay diversión, solo una gran pelea con escenas sobredimensionadas. No hay alegría. Es un fastidio ser Man of Steel (todo el tiempo lo pasa mal). Y es un fastidio estar sentado tanto tiempo en una película como esta".
Paul Chambers (Movie Chamber)





No tan rápidos pero muy furiosos

Con Rápidos y Furiosos 6 (Fast & Furious 6), queda claro que para el éxito de esta saga es necesaria la presencia de Vin Diesel.

Seamos claros, no se trata de una saga que será recordada por sus grandes actuaciones o la complejidad de su guión. La base de estas películas es la acción y, sobre todo, la acción sobre ruedas: autos veloces, persecuciones, carreras, asfalto, carreteras. En resumen, el entretenimiento del espectador y esta sexta entrega cumple completamente con ese objetivo.

No hemos sido fanáticos ni seguidores de las entregas anteriores, es más, la mayoría de ellas las pudimos ver mediante repeticiones en distintos canales de televisión por cable. La película que abre la The Fast And The Furious (2001), nos pareció simplemente terrible. Paul Walker (Brian O'Conner) y Vin Diesel (Dominic Toretto) no se caracterizan por ser muy expresivos y en aquella película hacían gala de sus pocas dotes actorales, características que compartían con las protagnistas femeninas, Michelle Rodríguez (Letty) y Jordana Brewster (Mia Toretto) en lo que parecía ser una competencia por mostrar la cara de malo más exagerada. La trama se basaba en la persecución de un grupo de ladrones de carretera liderados por Dominic Toretto por la unidad del policía encubierto Brian O'Conner.
saga,

Para la segunda parte, 2 Fast 2 Furious (2003), el único actor que repitió su papel fue Paul Walker mientras que Vin Diesel, que por ese entonces estaba concentrado en The Chronicles of Riddick (2004), sería reemplazado por Tyrese Gibson (Roman Pearce), básicamente se cambio al cara de malo por un bromista antipático. Las protagonistas femeninas, Eva Mendes (Monica Fuentes) y Devon Aoki (Suki), no ayudaron mucho a levantar una producción que trataba de repetir la fórmula de su antecesora pero sin lograrlo. La trama era un poco más elaborada: el FBI recluta a Brian O'Conner para apoyar en la captura de un narcotraficante en Miami, a su vez O'Conner le pide ayuda a su amigo Roman Pearce, juntos y apoyados con la agente encubierta Monica Fuentes enfrentan al villano de turno, Carter Verone (Cole Hauser), también con el apoyo de Tej Parker (Ludacris), un experto mecánico.

La gran sorpresa llegó cuando apareció la tercera entrega, The Fast and the Furious: Tokyo Drift (2006), en la que ninguno de los protagonistas de las anteriores producciones regresó y la acción se traslada a Japón. Esta era sin duda, la peor de todas las entregas. El protagonista, Lucas Black, aparecía como un escolar incomprendido, muy alejado de lo que los personajes de Diesel, un ladrón, y Walker, un policía rebelde, ofrecieron en su momento. Nathalie Kelley (Neela), la protagonista femenina, presenta una historia forzada que poco contribuye a la historia. El argumento vuelve a ser básico, el estudiante Sean Boswell quien reside en Tokyo junto a su padre, tiene un problemas con otros estudiantes sobre todo luego de perder en una competencia de autos, es apoyado por Han (Sung Kang) para lograr vencer a sus rivales.

Para la cuarta parte, Fast & Furious: New Model Original Parts (2009), regresaban los protagonistas originales: Vin Diesel, Paul Walker, Michelle Rodriguez y Jordana Brewster quienes tenían que enfrentar al  narcotraficante Braga (John Ortiz) y su amenazante lugarteniente Fenix (Laz Alonso), aunque contarían con la ayuda de Gisele (Gal Gadot), ex-colaboradora de Braga que decide apoyar a Toretto y O'Brien contra su antiguo jefe. La presencia de estos actores, un guión más cuidado, y las nulas referencias a las dos películas anteriores lograron que la saga se haga mucho más interesante. Las carreras ya no eran simplemente por diversión o frivolidades, sino que se llega a competir por la vida de los protagonistas. Eso sí, las actuaciones poco convincentes siguen siendo la marca de la casa, aunque la acción es más elaborada. Con esta entrega empieza la costumbre de mostrar un adelanto de lo que será la siguiente película.

La quinta parte, Fast Five (2011), fue muy esperada por los fans de la serie ya que se anunciaba que se juntarían a protagonistas de las entregas anteriores, así además de Vin Diesel, Paul Walker y Jordana Brewster, repiten sus papeles Tyrese Gibson y Ludacris de la segunda entrega, Sung Kang de la tercera entrega, Gal Gadot, Tego Calderon (Tego Leo) y Don Omar (Rico Santos)  de la cuarta entrega. A ellos se unen Dwayne Johnson (Luke Hobbs) y Elsa Pataky (Elena Neves). En esta oportunidad el objetivo será robar 10 millones de dólares del narcotraficante brasileño Hernan Reyes (Joaquim de Almeida) mientras afrontan la persecución del policía Luke Hobbs. En esta entrega la acción es la gran protagonista, las escenas con autos son espectaculares y, como en la cuarta entrega, se alejan de la diversión. Al tener a dos pesos pesados del cine de acción actual como Diesel y Johnson, la lucha entre ambos es una de las escenas más esperadas y más logradas de la cinta. Se asume que esta entrega ocurre temporalmente antes de la tercer película. También hay un guiño al final para la que sería la sexta entrega.

Fast & Furious 6 llega entonces para cerrar los cabos sueltos dejados por las dos entregas anteriores, de modo que se enlaza, ahora sí, con la tercera y olvidable entrega, cerrando el círculo inconcluso que se había dejado con la misma y dejando en una mejor situación a los protagonistas.


Algo importante que mencionar de esta película es que, a lo largo de sus 130 minutos de duración, realmente te entretiene y te mantiene pegado a ella, algo que no se había logrado del todo en las dos entregas anteriores, las únicas que valían la pena de la saga. Hay más escenas de peleas cuerpo a cuerpo muy bien coreografiadas, con lo que se añade un extra muy adecuado al cine de acción.

Esta última entrega termina por consolidar a la saga como buen cine de acción sobre todo si consideramos el guiño a la siguiente entrega que muestra al próximo antagonista y que es una de las gratas sorpresas de la cinta (siempre ciñéndonos al cine de acción).


Eso sí, hay dos escenas donde la acción ya cae en la absoluta exageración pues el uso de vehículos poco comunes como un tanque y un avión de carga nos parece demasiado, aunque también puede resultar entretenido y hasta refrescante.

En resumen, una película realmente disfrutable y que te hará pasar un buen momento.


miércoles, 12 de junio de 2013

The Hangover Parte III: una resaca para el olvido

The Hangover, la original, no merecía secuelas tan malas.
The Hangover (2009) fue una comedia sencilla basada en los enredos en que se metían los tres personajes centrales: Phil (Bradley Cooper), Stu (Ed Helms) y Alan (Zach Galifianakis) en busca del cuarto integrante del grupo: Doug (Justin Bartha). La cinta apelaba a la complicidad del espectador: una juerga en Las Vegas que nunca se ve pero que se asume tremenda por todo lo que se va descubriendo. No tenía grandes escenas ni giros inesperados, ni su humor era hilarante de principio a fin. Estaba formada por pequeños sucesos, algunos más graciosos que otros, pero que funcionaban sobre todo por el estado al borde del colapso en que era puestos Phil, Stu y Alan. La escena final apelaba a la camaradería y a la amistad del grupo, con las imágenes de la famosa fiesta, lo que le dejaba un grato sabor al espectador. Y eso era todo.

La II: misma historia, más presupuesto y más extrema.
The Hangover II (2011) fue innecesaria. La trama era la misma, solo que en un lugar más exótico (Tailandia) y con situaciones más extremas. Es claro que al director Todd Phillips (Road Trip, Old School, Starsky & Hutch) no le interesaba contar una historia nueva, sino repetir la fórmula. Fue tan pobre en ideas que al buen Doug lo volvieron a desaparecer. Apenas un par de escenas graciosas, el mismo estado exaltado del trío, una mayor presencia del mafioso Mr. Chow (Ken Jeong) y una secuencia final exagerada y efectista para dejar la sensación de una diversión que jamás existió.

Pura imagen. La tercera parte apenas tiene algo de gracia.
¿Y The Hangover III? Al igual que la segunda no tiene razón de ser, o en todo caso merecía ir directo al formato de video. Todd Phillips aprovecha los cien millones de dólares de presupuesto (la original costó 35 y la segunda 80 millones) para llenarnos los ojos con una que otra escena llamativa. 
El resto es otra historia absurda: nuevamente Doug queda fuera, mientras que Mr. Chow es más protagonista que nunca y se convierte en la excusa para meter en líos a Phil, Stu y Alan. La sensación de camaradas sigue allí, pero sin mayor emoción. Phil se hace cargo de los momentos de acción y Stu se exalta pero sin llegar a la histeria que eran tan divertida. Lo peor es que Alan deja de ser el friki simpático para convertirse en un personaje por momentos insoportable.

Un trío que cayó simpático y que merecía mejor suerte.
Luego de un inicio efectista, la trama se vuelve lenta y tiene apenas algunos chispazos graciosos (buena parte de ellos se ven en el tráiler). No sabemos si Todd Phillips quiso hacer una comedia de situaciones, o una con escenas de acción o una de humor extravagante con los arranques y las actitudes de Alan. 
Un nuevo personaje, Cassie (Melissa McCarthy) –la versión femenina de Alan–, toma relevancia en la última escena (la cual regresa a la idea de la primera cinta). Y nos hace pensar que si bien esta tercera parte se anuncia como el final de la saga, podría haber una cuarta, aunque no necesariamente con el grupo original.   

The Hangover (2009) no era la versión del día siguiente de Despedida de soltero (Bachelor Party, 1984) ni Alan se acercaba a los hilarantes personajes de Bill Murray (como el Tripper de Meatballs), pero pudo quedar en el recuerdo como una cinta simpática y no estirada hasta una tercera entrega que en definitiva es, a nuestro humilde gusto, simplemente mala.