El amor inocente o la picardía ingenua. Igual, en un bando u otro, fueron inalcanzables y prefiguraron la imagen del amor imposible de mi niñez y de mi adolescencia.
Cuando, en alguna noche insomne, las vuelvo a encontrar, me pregunto por qué no me atreví a robarle un beso a aquella chica que jamás volveré a ver.
¿Las películas? Si no las viste en los ochenta o noventa y eres de los que va a la velocidad del mundo… descártalas. No te gustarán. Pero bien puedes empezar tu propia lista.
Kimberly Williams-Paisley. Coldblooded (1995). La chica perfecta de la cual enamorarse.
Katherine Heigl. Wish Upon a Star (1996). Imposible no desearla.
Alicia Silverstone. Clueless (1995). En su mejor y naif versión.
Gabrielle Anwar. For Love or Money (1993). Nunca tan bella como entonces.
Jennifer Connelly. Seven Minutes in Heaven (1985). Solo porque Labyrinth (1986) era una elección muy obvia.
Lucy Deakins. The Boy Who Could Fly (1986). Un bello recuerdo.
Basta por esta noche.
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